La Real Academia de las Ciencias de Suecia otorgó el Premio Nobel en Química 2009 a tres personas “por el estudio de la estructura y la función del ribosoma“.
Venkatraman Ramakrishnan (India), Thomas A. Steitz (EEUU) y Ada E. Yonath (Israel), fueron premiados por demostrar la estructura de los ribosomas y cómo funcionan a nivel atómico. Los tres, de forma independiente, lograron los descubrimientos gracias al empleo del método conocido como cristalografía de rayos X que les permitió conocer la posición de todos y cada uno de los átomos que forman un ribosoma.
Para entender de qué estamos hablando:
Los ribosomas son unas estructuras encargadas del paso final en la síntesis proteica a partir de la información del ADN. Los ribosomas están formados por dos subunidades (mayor y menor) que leen secuencialmente la información genética y sintetizan las proteínas uniendo uno a uno los aminoácidos indicados, al igual que las cuentas de un collar (tengo planeado un post explicando paso a paso la expresión génica y síntesis de proteínas).
En esta imágen se puede ver la estructura de un ribosoma bacteriano. El ARNr (ARN ribosómico) se aprecia en anaranjado, las proteínas de la subunidad menor en azul, y las de la subunidad mayor en verde. La pequeña estructura en rojo corresponde a una molécula de antibiótico unido a la subunidad menor.
La gran importancia de estos estudios premiados radica en que muchos de los antibióticos actuales actúa inhibiendo la actividad ribosómica y así deteniendo la síntesis proteica en las bacterias.
En medicina, Europa se quedó con todo: Un alemán y dos franceses, los trés virólogos se repartieron el premio.
La mitad corresponde a Harald zur Hausen, del Centro Alemán para la Investigación del Cáncer, por el descubrimiento del Virus del Papiloma Humano (HPV) como causal del Cáncer Cervical (útero).
La otra mitad se la reparten los franceses Françoise Barré-Sinoussi y el conocidísimo Luc Montagnier, por el descubrimiento del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).
El Premio Nobel en Medicina, este año cayó en manos de Elizabeth H. Blackburn, Carol W. Greider, y Jack W. Szostak en forma compartida.
Fue otorgado por “el descubrimiento de cómo los cromosomas son protegidos por los telómeros y la enzima telomerasa“.
Para explicar brevemente de qué se trata esto, podemos decir que los telómeros son los extremos de los cromosomas. Están constituídos por ADN repetitivo y forman una especie de protección para el resto del ADN cromosómico al permitir que se produzcan sucesivas copias cromosómicas sin deterioro del material genético. Hace un par de años había escrito un post sobre ese tema, hablando justamente del progresivo acortamiento de los telómeros y cómo ese acortamiento termina limitando la capacidad reproductiva de la célula.
Los ganadores del Nobel descubrieron ese rol protector de los telómeros, así también como el rol de la enzima telomerasa en la formación de los telómeros.
Estos descubrimientos son importantísimos: debido a que el acortamiento progresivo de los telómeros está diréctamente implicado en el envejecimiento celular, es posible pensar en mecanismos para revertir el mismo (ya hablamos alguna vez de inmortalidad). También se abren puertas nuevas para el tratamiento del cáncer, ya que las celulas cancerosas poseen una virtual inmortalidad al no degradar sus telómeros en cada división.